Ruta forestal Parada 3:
El salto de Angelats
Punto donde la energía del agua revela la fuerza natural del territorio.
La cascada o Salto de Angelats forma parte de una antigua resclosa o presa construida a principios del siglo XX. Esta infraestructura retenía el agua del torrente y la derivaba hacia un canal principal que conducía el caudal hasta la casa señorial, hoy convertida en hotel.
Con el paso del tiempo y las crecidas repentinas del torrente, la presa se fue deteriorando progresivamente. Este proceso natural acabó generando el salto de agua que hoy observamos, convertido en uno de los elementos más singulares y escénicos del entorno.
El paisaje actual es el resultado de la interacción entre la intervención humana y la dinámica natural del agua, que ha transformado la antigua infraestructura en un espacio de gran valor paisajístico.
¿Está limpio el rio?
El agua cristalina no siempre significa que un río esté sano. Para saber si un ecosistema acuático está realmente equilibrado, los científicos utilizan bioindicadores: especies que, por su presencia o ausencia, nos informan sobre la calidad ambiental.
Algunos insectos y anfibios son muy sensibles a la contaminación y a la falta de oxígeno en el agua. Por ejemplo, la presencia de Calopteryx virgo indica buena calidad del agua, ya que sus larvas solo sobreviven en ambientes bien oxigenados.
Del mismo modo, los anfibios —de piel fina y permeable— son especialmente vulnerables a los cambios ambientales. Si están presentes, es una buena señal.
Si tienes suerte, quizá veas, entre las salpicaduras de agua, una pincelada de color intenso revoloteando. Durante los meses más cálidos del año, especialmente en días soleados y tranquilos, los caballitos del diablo (zigópteros) sobrevuelan el torrente y se posan sobre la vegetación de ribera.
Uno de ellos es Calopteryx virgo, reconocible por el azul iridiscente de los machos y el tono verdoso de las hembras.
Estos insectos pertenecen al orden de los odonatos, junto con las libélulas (anisópteros). Aunque puedan parecer similares, no son iguales. Observa la imagen y fíjate en sus diferencias.
Ahora mira a tu alrededor.
Cuando veas uno posarse, intenta identificarlo!
Acércate al torrente y detente un momento.
Cierra los ojos y escucha el murmullo del agua. ¿Percibes otros sonidos a tu alrededor?
Ahora abre los ojos. Observa cómo la luz se filtra entre las copas de los árboles y se refleja en el agua. Fíjate en las piedras de la orilla, modeladas por el paso constante del caudal.
Si tienes tiempo, siéntate unos minutos. Presta atención a los sonidos, a los aromas y a las sensaciones. ¿Cuántos pájaros escuchas? ¿Qué árboles y plantas te rodean?
Conectar con la naturaleza es una forma sencilla de bienestar.
Continúa el itinerario manteniendo esa calma.