Ruta forestal Parada 6: 

Pirineos

Mirador natural que conecta la finca con el paisaje pirenaico.

Desde el prado de pasto, antes de tomar el sendero hacia el roble de Angelats, se abre ante nosotros una de las vistas más amplias y representativas del entorno. La valle de Angelats se despliega entre laderas cubiertas de densos bosques que dominan el primer plano.

En otoño e invierno, cuando los árboles pierden sus hojas, el paisaje cambia y permite distinguir la silueta del Hotel Angelats entre la vegetación, integrándose discretamente en el entorno.

Si dirigimos la mirada hacia el norte, el perfil montañoso completa la escena. A la derecha se eleva el Torreneules (2.713 m), parcialmente oculto por la montaña de Angelats. En el centro destaca la silueta suave y redondeada del Balandrau (2.585 m). Más hacia la izquierda, siguiendo la línea de la cresta, aparece el Puig Cerverís (2.208 m), cerrando una panorámica típica del Pirineo oriental.

Este punto ofrece una oportunidad privilegiada para comprender la relación entre paisaje, relieve y vegetación en la montaña pirenaica.

Mariposas

Los espacios abiertos y soleados como este son esenciales para mariposas y otros insectos polinizadores. Necesitan calor para activarse y una diversidad continua de flores durante su temporada de actividad, aproximadamente de marzo a octubre.

Su papel es clave: permiten la reproducción de muchas plantas y sostienen las cadenas alimentarias. También influyen directamente en nuestra alimentación, ya que gran parte de los cultivos dependen de la polinización.

En este prado abundan plantas atractivas para ellos, como tréboles, tanarida, banya de cabra o zanahoria silvestre. A su vez, especies como la mariposa reina, la argéntada común o la ninfa de bosque dependen de estas flores y de plantas concretas para completar su ciclo vital.

Detente un momento y observa. Cada insecto que visita una flor está contribuyendo activamente al equilibrio del paisaje.