Ruta forestal Parada 5:
Zona Boscosa
Un bosque en equilibrio, donde cada especie cumple una función clave.
Te encuentras en una zona boscosa donde la vida se manifiesta a distintas escalas. Bajo tus pies, entre la hojarasca y el suelo húmedo, se desarrolla una actividad constante que a menudo pasa desapercibida. Este bosque no es solo un conjunto de árboles, sino un sistema complejo en el que plantas, animales y hongos están estrechamente relacionados.
Aquí conviven grandes mamíferos, pequeños micromamíferos, organismos esenciales como los hongos y, en algunos casos, especies invasoras que alteran el equilibrio natural. Observar este entorno con atención permite comprender cómo funciona el bosque y por qué su conservación es tan importante.






Los hongos
Son elementos esenciales del bosque, aunque a menudo pasan desapercibidos. Gracias a su acción, la materia orgánica muerta se descompone y los nutrientes vuelven al suelo, permitiendo que el bosque se regenere de forma natural.
Además, muchos hongos establecen relaciones muy estrechas con árboles y plantas a través de las micorrizas, unas conexiones subterráneas que facilitan el intercambio de agua y minerales. De este modo, los hongos contribuyen al crecimiento de la vegetación y al equilibrio del ecosistema.
En determinadas épocas del año, algunos de estos organismos desarrollan setas visibles, que pueden adoptar formas y colores muy diversos. En este bosque es posible encontrar especies como la reja del diablo, el pie de rata o la llora azul, mientras que en pinares cercanos aparecen níscalos, babosas o trompetas amarillas. Algunas son comestibles y otras no, por lo que es importante observar sin recolectar.
Mamíferos
Los mamíferos son habitantes clave del bosque.
Cada grupo cumple una función diferente en el equilibrio del ecosistema.
Los herbívoros, como el corzo, regulan el crecimiento de la vegetación.
Los carnívoros, como el zorro, controlan las poblaciones de pequeños animales.
Los omnívoros, como el tejón, combinan ambas funciones y además dispersan semillas.
Aunque rara vez se dejan ver, su presencia es constante.
¿Cómo los estudiamos?
Estudiar mamíferos no es sencillo.
Muchos son nocturnos o muy discretos.
Tradicionalmente se buscan rastros: huellas, excrementos o pelos.
Durante una jornada de prospección con nieve, fue posible identificar huellas de tejón, zorro, jabalí, marta/fagina y corzo.
Hoy en día también se utilizan cámaras de fototrampeo, instaladas en los troncos de los árboles.
Se activan con el movimiento y registran imágenes tanto de día como de noche.








Durante los meses de prospección se detectaron las siguientes especies:
Jabalí — 11 individuos
Corzo — 4
Ratón de bosque — 4
Zorro — 3
Marta/fagina — 2
Visón americano — 1
Tejón — 1
Gineta — 1
Comadreja — 1
Estos datos permiten estimar qué especies habitan el bosque y su frecuencia relativa.